François Monti, cocktail writer
Jordi Miralles, propietario del bar Senyor Vermut
Ruth Troyano, periodista y sommelier

 

¿Cómo veis la situación del vermut hoy en día?

FRANÇOIS: Acabo de volver de Alemania y de una feria especializada en destilados y productos destinados a la coctelería. Se presentaron más de 30 marcas de vermut, algo inaudito.

Tanto fuera como en España, el auge del vermut no se puede negar. Lo miremos como lo miremos, la situación actual es la mejor en décadas. Dicho esto, me preocupa un poco la tendencia a lanzar productos ‘novedosos’ que, en mi opinión, el mercado ni pide ni necesita. La ginebra se tomó sus quince años hasta llegar al disparate de la ‘ginebra’ de fresa. Algunos están intentando dar el mismo pelotazo con ‘vermuts’ después de 5 años (si eso).

Quizás los productores miren demasiado lo que se hace en otras categorías en lugar de labrar su propio camino. Y esto es preocupante si lo que queremos es sostenibilidad de la categoría. Es algo que me importa, pero sigue siendo un detalle, así que no vamos a dejar que nos amargue la vida.

JORDI: Indudablemente, el vermut está viviendo una nueva época dorada, fruto no de una moda, sino de la recuperación de una costumbre muy arraigada en nuestro adn mediterráneo y que lamentablemente se había perdido por razones que ahora no vienen al caso.

Hay ganas de quedar con los amigos, ganas de salir con la familia, ganas de quedar con los compañeros de trabajo, y qué mejor que hacerlo con un vermut en la mano.

RUTH: Creo que, por fin, ha llegado el momento de dejar de reivindicarlo a cada segundo para consumirlo más. Observo a mi alrededor una mirada renovada hacia el vermut, mucha más curiosidad y una atención más precisa por las distintas marcas. Más conocimiento por parte del consumidor y más ganas y momentos para consumirlo. Se acabó lo del domingo… ¡Bien!

Creo que en algunas ocasiones ya es la bebida del “vamos a tomar el vermut” cuando antes la expresión no hacia justicia a la bebida que se tomaba. Las marcas saben que es importante comunicar, explicar la complejidad de la elaboración y del proceso, su artesanía y su tradición, y es un cambio de chip muy importante para que el consumidor conozca, valore, aprecie y, al final, consuma.

Estamos todos contribuyendo a evangelizar la cultura del vermut y eso es bueno, muy bueno, para hacerlo moderno, que no una moda pasajera. Salió del armario para quedarse y para actualizarse y ¡qué bien! que se esté expandiendo.

 

Las vermuterías especializadas son un gran paso para que el público general conozca mejor lo que el mercado del vermut ofrece pero ¿crees que es suficiente?

FRANÇOIS: Nunca (nada) es suficiente. Siempre se puede hacer mucho más. Pero en un mercado donde la gente pedía ‘un vermut’, sin pensarlo más, es un paso fundamental enseñar que, al mismo nivel que otros productos, el vermut es algo que se elige. Necesitamos más vermuterías siempre y cuando se abran no para aprovechar el tirón sino porque es algo que apasiona al equipo. Y necesitamos profesionales formados para llevarlas.

JORDI: Sin duda son un gran paso, pero evidentemente no lo es todo. Lo principal es que los productores de vermut cada vez ofrezcan mejor producto, a partir de aquí el trabajo de las vermuterias es darlo a conocer y hacer que el consumidor lo disfrute.

Debería primar más la calidad que buscar lo simple, evidentemente es más fácil que a la gente le guste más un vermut mezclado con refresco de cola que un vermut reserva amargo, o que compren en el supermercado el vermut de 3€ la botella antes que la que vale 15€; aquí es donde tenemos que hacer comprender a la gente que igual que pasa en el resto de bebidas, las hay de mala y de buena calidad, aquí es donde radica nuestro trabajo en formar a la gente y hacer que conozca y aprecie las diferencias.

RUTH: Sin duda. Creo que es importante que existan no sólo espacios sino también personas con conocimiento de vino y de vermut en particular que puedan orientar al consumidor y acercarle a un mundo que desconoce, no para inundarle de información sino para que su momento vermut sea más placentero atendiendo a sus gustos, intereses y motivaciones.

Es importante la especialización y sobre todo educar en la tradición de “ir a tomar el vermut”, en lo que significa y lo que representa el concepto, que no es nada más – y ya es mucho – que un momento de ocio, de sol, de diversión, de salud, de conversación, de bienestar… El vermut es un estilo de vida. Y cuantos más profesionales y espacios dedicados existan, más disfrutaremos de él.

Al final, lo importante es convertirnos todos en embajadores de nuestra historia y tradición vitivinícola y el vermut forma parte de ella. Hemos vivido demasiado de espaldas a su consumo y por fin hemos entendido que no es algo antiguo ni ocasional, sino que es moderno, divertido, placentero y apetitoso.

 

¿Falta mucho por hacer en el mundo del vermut y de las bebidas de aperitivo en general?

FRANÇOIS: Siempre faltan cosas. Formación del profesional, educación del cliente, criterio a la hora de elegir los productos… Más allá de esto, creo que la gran tarea pendiente para marcas y locales es conseguir juntar a los dos públicos, el del día y el de la noche. Algunos lo han conseguido pero sigue costando trabajo. Y eso que históricamente el vermut y el cóctel siempre han ido de la mano, siempre se han bebido tanto al mediodía como de noche.

JORDI: Nunca es suficiente, y por muy buen trabajo que haya detrás, siempre se puede hacer mas. Por ejemplo, añadir nuevos hábitos de consumo, acostumbrar a la gente a , por qué no, tomar un vermut de after work si apetece, a conocer nuevas formas de tomarlo como base en cocktails y combinados, descubrir nuevos retos a nuestras papilas gustativas y perderle el miedo a lo amargo, pudiendo así descubrir el fascinante mundo de los bitters y los amaros…El mundo de las bebidas de aperitivo es muy amplio y en parte es un gran desconocido, pero una vez entras en el ya no puedes escapar.

RUTH: Siempre queda por hacer. Creo que después del boom llega el momento de la selección natural. Se quedarán los que de verdad elaboran vermut. Y se consumirán los que realmente son buenos y auténticos.

Hace falta más divulgación y conocimiento y se está trabajando en ello, des de las marcas con espacios que ponen en valor la elaboración como la Casa Vermut Padró o el Museo del Vermut de Reus, pero también desde el mundo editorial y audiovisual… Todo es aún tímido e incipiente. Y creo que en los próximos años la revolución será informativa, humana y paisagística.

El vermut debe de aprender de como está evolucionando la comunicación en el vino tranquilo. Así que sí, hay retos por delante pero es muy motivador que existan y que estemos hablando de ellos cuando hace sólo unos años era muy difícil escoger entre distintas marcas de vermut. Hemos dado un salto adelante importante, pero quedan otros por dar.

@francoismonti
@senyorvermut
@ruthtroyanopuig

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